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No hemos de dejarnos impresionar por la cantidad de
advertencias i peligros que algunos encuentran en cualquier sitio:
que si los aviones se caen a menudo, que si tal o cual enfermedad,
que si roban mucho...Que si hay robos?, pues claro, pero
aconsejamos como es la situación en Madrid o Barcelona, por
mencionar dos de las ciudades donde el riesgo de robo es mas alto
que en la mayoría de sitios donde se puede viajar.
Lo mejor es evitar que podamos ser víctimas de robos. Hay
sistemas para disminuir la posibilidad de ser víctimas de amigos
de lo que nos es suyo. Unos bolsillos con velcro o cremallera son
un freno a dedos ágiles. Esconder el pasaporte y el dinero en
cinturones especiales o en bolsas que van directamente sobre el
cuerpo es una precaución recomendable.
En los hoteles, cuando no estemos en la habitación, dejemos todo
guardado i lo más importante dentro del equipaje y cerrado. En
caso de llevar cosas de mucho valor es mejor dejarlo en las cajas
de seguridad.
Estemos especialmente alerta en las estaciones de tren,
aeropuertos y mercados.
El dinero y las divisas
Desde de la aparición del euro, se han facilitado mucho las cosas.
Lo más seguro es llevar cheques de viaje en euros.
Las tarjetas de crédito cada vez más aceptadas (también cada
vez encontramos más dispensadores automáticos - ATM-) evitan que
carguemos mucho dinero.
La comida
Hay dos vertientes: una concierne a la higiene y la salubridad, la
otra hace referencia al exotismo i diversas maneras de entender el
arte culinario.
Siempre procuraremos que la fruta sea pelada. Más difícil es
poder saber si las verduras crudas han sido limpiadas con agua
potable, en caso de duda mejor evitarlas. La comida no tendría
que ser perjudicial. El agua siempre embotellada.
Cada sitio tiene su manera de entender la cocina; cuando viajamos
seria bueno también introducirnos en la gastronomía local y
probar todo lo que allí se come, seguro que siempre será mejor
que caer en un "fast food" americano.
La compras
No comprar de cualquiera manera, el equipaje pesa y se vuelve
pesado. Mejor dedicarnos a las compras los últimos días. De
todos modos, si vemos que algo nos gusta mucho, mucho, mejor
comprarlo, ya que puede ser que ya no lo volvamos a encontrar.
Regateemos si en el país hay costumbre, pero no nos pasemos de
tacaños (hemos visto a gente perder valiosos minutos del viaje
tratando de conseguir una rebaja de un céntimo de euro). Aunque
estiremos mucho la cuerda, nunca compraremos por debajo del valor
que le interese al vendedor.
Cal relajarse y no preocuparnos demasiado por si nos pueden engañar.
Tarde o temprano se ha de perder la "virginidad", y si
nos sirve de consuelo, entre los mismos habitantes del lugar donde
estemos, también se engañan: los del campo con los de ciudad,
los de la ciudad con los de campo. No pensemos que dicen que el
deporte nacional es engañar al forastero.
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